Los pueblos superaremos nuestras propias debilidades

Vencer la infamia de los poderosos

Las y los humanistas luchan porque la absurda relación que ha existido entre el capital y el trabajo sea totalmente transformada, en momentos que el trabajador arriesga su presente y su futuro en los vaivenes de la desocupación y la crisis.

El capital surgido de las utilidades de la producción debe cumplir con su función social de crear fuentes de empleo y contribuir al aumento de la productividad, luchando contra la especulación financiera y el despido masivo, el cierre y el vaciamiento empresarial.

La sociedad debe crear formas participativas y democráticas de control en la toma de decisiones que eviten la subinversión, la quiebra fraudulenta, el endeudamiento forzado y la fuga del capital, trabajando por asegurar el pleno empleo y la satisfacción de las necesidades básicas de toda la población.

Las y los humanistas denuncian el inmoral proceso histórico de transferencia y concentración de capital hacia la banca, que tiende al endeudamiento de las sociedades y a que ese capital especulador se adueñe de todos los recursos y medios de producción.

Para el nuevo humanismo existen como factores de la producción el trabajo y el capital y están demás la especulación y la usura.

El Partido Humanista promueve la unión de fuerzas capaces de influir crecientemente sobre vastas capas de la población orientando con su acción hacia la transformación social, en busca de solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentación, salubridad, vivienda e instrucción y contra toda forma de exclusión, como la desocupación, la explotación, el racismo, la discriminación y la intolerancia.

Compartimos por su plena vigencia la declaración humanista en el día de los trabajadores,  leída pública y colectivamente por primera vez,  en Buenos Aires, Argentina, un 1° de mayo en 1997 que dice así:

En este 1° de mayo, los humanistas declaramos:

Por encima de todo la salud, la educación, la vivienda y la ocupación plena de nuestro pueblo.

No hay por encima Estado, ni empresas, ni instituciones, ni modelos económicos.

No hay por encima compromisos, ni deudas que mi pueblo no ha adquirido.

No diré que solo los poderosos tienen la culpa de todos mis males.

Yo, y mi hermano, y mi pueblo venceremos nuestras propias debilidades para vencer la infamia de los poderosos.

Me pondré en pie frente a la injusticia, la explotación, la discriminación y la violencia.

Uniré a mis seres queridos, a mis amigos y a mis compañeros.

Afirmaré los valores de mi pueblo y despreciaré la decadencia espiritual de los poderosos.

Afirmaré la lucidez y despreciaré la droga, el alcohol y la propaganda de los decadentes.

Afirmaré la valentía, la compasión y la solidaridad y despreciaré la cobardía, la insensibilidad y la violencia de los poderosos.

 

Equipo de Coordinación Internacional
Federación de Partidos Humanistas